
Como yo no iba al campo, el campo vino a mi.
Como no me llevaste al huerto, te disfrazaste de huerto y te presentaste ante mi.
Al principio la curiosidad me pudo,
tal vez sólo me hacía gracia,
lograste confundirme y decidí darte la oportunidad de conocerme y darme la oportunidad de conocerte.
Pero tres son las llaves que perdiste, y esta puerta ya, por seguridad cambió la cerradura.
Ya me da igual si desapareciste, porque el día que quieras volver a aparecer,
y ten por seguro que reaparecerás,
o bien, ya no encontrarás la misma puerta,
o bien te morderá el perro guardían que ante ella te aguardará.
IZAIA