LLEGUÉ SIN TI, Y AHORA ME VOY SIN MI...
Fue una llamada inconsciente, pero lo suficientemente provocativa como para que me dejase tentar.
No quería hacerlo, no me apetecía ni lo más mínimo, me resistí, lo obvié lo más que pude...pero al final estaba escrito que cayera, y así fue: cai.
No sé exactamente cuál fue el problema, pero otra vez ocurrió: sucumbí a la tentación.
Me volví a equivocar, o tal vez, diga ésto solamente porque estoy paranoica y enfermo a medida que los deseos me acechan mientras me van matando.
Lo peor, es que no sabía que lo deseaba, es más... no estoy segura de que lo esté deseando.
Sólo sé que tengo una sensación de lo que más odio en este mundo: incertidumbre.
Lo odio...
Otra vez.
Esta incertidumbre viene de lejos, y tiene ya raices y sombra; una sombra que crece tanto por delante, como por detrás de mi, y que me hace sentir verdaderamente pequeñita...
Rodeada, atrapada y muy muy pequeñita.
LLEGUÉ SIN TI, Y AHORA ME VOY SIN MI...
IZAIA

