Si tuviera que titular una novela corta, en que resumiese mi última semana de vacaciones, sin duda alguna, el título perfecto es: Reencuentros.
Puede sonar lógico, poco imaginativo, e incluso hasta a tostonazo, pero es, y ha sido así: Reencuentros con historias del pasado, con historias en el aire, con historias por terminar, con historias terminadas, con nuevas historias...
Y me encantaría escribirlas, pero todas son mayormente, o muy difíciles, o se me hacen difíciles de contar a mi... Juro que me he sentado delante del ordenador con ganas de escribir. Juro que tengo cosas que contar. Pero no sé por dónde empezar, cómo seguir, y dónde terminar.