Prefiero dormir que sufrir...
Hace tiempo leí algo, que me gustó mucho.
La razón de que lo haya reescrito, es porque estoy en Madrid: sola, y con un largo mes de vacaciones por delante.
Un largo mes, que mis padres desean y esperan que pase en Vitoria, lugar donde quisé cerrar varios de mis capítulos, y que en caso de regresar, tenga que volver a reabrir (obligada por las circunstancias).
A lo que iba, lo crudo de que te guste algo, es que en el momento en que tú puedes ser la protagonista de una historia cuyo final ya no quieres que sea feliz en ese sentido, (ya que yo descubrí que mi felicidad no puede llevar escrita en sus venas su nombre), ésto deje de gustarte.
Y lo peor de todo, es que tal vez tenga que afrontar el hecho de entrarme de lleno en esta historia, porque ya tengo comprado el billete a Vitoria. Y no sé si estoy preparada para afrontar una situación, que seguro empeorará, porque la realidad siempre supera la ficción.
Por eso, prefiero dormir...
IZAIA
Tengo un sabor metálico,
dentro del corazón.
Algo de esa mirada
se me clavó en el interior.
Siento como si lo recordase,
o lo tuviese que ver.
Siento que he de moverme,
o en su memoria me perderé.
Perdona que evite tus ojos,
me falta mucho valor.
Perdona que no te hable,
si no lo va a hacer mi interior.
Puede que busque tu mano,
y me la ofrezcas al caminar.
Puede que secuestre tu nombre,
del viento que me lo traerá.
Y veras, que al final de nuestra historia,
todo volverá a empezar,
Me encontrare con tus ojos,
para hallar la felicidad.

