martes, 15 de enero de 2008

La dieta del pelo encrespao

Viene a ser así como la 1,2,3,...4 ª vez ¡que me pasa esta desgracia!
La primera vez la recuerdo como la peor de todas, tal vez porque fue la más naúsica.

Estaba yo tan tranquila charloteando mientras hablaba con mi profesora de aemán, cuando de repente sentí algo que e dio repelus dentro de mi boca, e inmediatamente se me quitó todo el hambre que tenía, y se suplió este por un escalofrío que aún me pone los vellos de punta.

Desde entonces la tortilla francesa no ha sido lo mismo para mi.

La segunda vez fue en una crema de champiñones, la cual tenía un color extraño que a mi me dejó muy mosqueada, y mientras comentaba dicho color con mis compis de comida, apareció nuevamente lo que para un calvo seguramente vendría a ser un tesoro.

Lógicamente, no volví a probar ninguna crema de puerros, ni champiñones ni gaitas…


La tercera vez, gracias a Dios, no me ocurrió a mi, pero yo fui testigo presencial del mismo delito en mi postre favorito (hasta aquel preciso momento): la tarta de queso con frambuesas.
Para aquell@s que les gusten los detalles escabrosos, tan sólo comentar que mi querida compañera detectó una especie de brea sospechosa, larga y encrespada, y evidentemente se nos quitó a todos las ganas de tomar postre.

Yo de hecho cambié de postre al pudding o como leches se escriba
(después de semejante mal trago de saliva espero que se me perdone la mala ortografía) hasta hoy, que descubrí nuevamente otro pelo encrespado en mi postre…

La cosa se fue del tiesto cuando mis compañeros ante mi cara empezaron a especular en tono humorístico acerca del origen de dicho pelo.
Si se trata de algún tipo de dieta novedosa, funciona, porque a una se le quita las ganas de comer.. es más, he decidido que a partir de ahora, como tenga que volver a entrar en dicho lugar, me dedicaré a una dieta líquida (agua mineral)....
No sé si denunciarles por inducirme a una bulimia, o agradecerles que se me vaya a quedar un tipazo divino...

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