Si.
Me llamó y me dijo cosas que jamás pensé oir de él.
Puede que me lo dijera en bromas, pero me fastidió enormemente, y me puse muy, pero que muy borde...
La cosa subió de tono y ya los bordes fuimos los dos... pero yo gané; lo sé porque él me colgó.
Pese a mi victoria, pasé una noche de perros, porque sabía que tenía todo el derecho del mundo para ponerme como me puse, pero odiaba estar enfadada.
Deseaba llamarle y pedirle perdón aunque no se lo mereciera, pero mi orgullo me impedía ceder otra vez, y sentirme como el pito de un sereno.
Al día siguiente tiré mi orgullo al Caño de la Campota, y le envié un mensaje. Ansiosa, sostuve el móvil en mis manos durante más de 2 horas, mirándolo constantemente, y esperando que él me respondiera.
Pero no lo hizo. Supongo que esta vez ganó él.
Por la tarde salí de casa, y con tal mala suerte que me lo crucé.
El tío estaba tan alegremente con sus amigos tomando un café y riendose de a saber el qué burradas.
El riendo y yo de mientras preocupada y pensando en qué ostías estaría haciendo... Me sentó fatal.
Pasé a su lado, y juro que evité mirarle a los ojos, pero tampoco me podía hacer la despistada, porque por la cara de ambos, era evidente que nos habíamos visto, así que me vi obligada a saludar, aunque tenía intención de hacerlo e irme con viento fresco sin dar pie a coba alguna.
Pensé que él también haría lo propio; sin embargo, tuve que soportar que se me acercase como si no hubiera pasado nada, y viniera directo a estamparme un beso en los morros tan naturalmente.
Pues si él se esperaba que me fuera a quedar callada con sonrisa disimulada y cara de gilipollas, la llevaba clara, porque lo siento, pero exploté (y me dio tres pares de pimientos quienes estaban delante y lo que pensaron).
Entonces pasó por mi cabeza un "¿merece la pena seguir así?".
Le miré a los ojos, y al pensar qué haría yo sin él me puse a llorar. Él se quedó en silencio y tras unos segundos, me abrazó muy fuerte, y me susurró un "te quiero" en voz muy bajita y emocionada al oido.
Entonces, fue cuando estuve segura de la respuesta, porque otra vez las sentí...
IZAIA
Puede que me lo dijera en bromas, pero me fastidió enormemente, y me puse muy, pero que muy borde...
La cosa subió de tono y ya los bordes fuimos los dos... pero yo gané; lo sé porque él me colgó.
Pese a mi victoria, pasé una noche de perros, porque sabía que tenía todo el derecho del mundo para ponerme como me puse, pero odiaba estar enfadada.
Deseaba llamarle y pedirle perdón aunque no se lo mereciera, pero mi orgullo me impedía ceder otra vez, y sentirme como el pito de un sereno.
Al día siguiente tiré mi orgullo al Caño de la Campota, y le envié un mensaje. Ansiosa, sostuve el móvil en mis manos durante más de 2 horas, mirándolo constantemente, y esperando que él me respondiera.
Pero no lo hizo. Supongo que esta vez ganó él.
Por la tarde salí de casa, y con tal mala suerte que me lo crucé.
El tío estaba tan alegremente con sus amigos tomando un café y riendose de a saber el qué burradas.
El riendo y yo de mientras preocupada y pensando en qué ostías estaría haciendo... Me sentó fatal.
Pasé a su lado, y juro que evité mirarle a los ojos, pero tampoco me podía hacer la despistada, porque por la cara de ambos, era evidente que nos habíamos visto, así que me vi obligada a saludar, aunque tenía intención de hacerlo e irme con viento fresco sin dar pie a coba alguna.
Pensé que él también haría lo propio; sin embargo, tuve que soportar que se me acercase como si no hubiera pasado nada, y viniera directo a estamparme un beso en los morros tan naturalmente.
Pues si él se esperaba que me fuera a quedar callada con sonrisa disimulada y cara de gilipollas, la llevaba clara, porque lo siento, pero exploté (y me dio tres pares de pimientos quienes estaban delante y lo que pensaron).
Entonces pasó por mi cabeza un "¿merece la pena seguir así?".
Le miré a los ojos, y al pensar qué haría yo sin él me puse a llorar. Él se quedó en silencio y tras unos segundos, me abrazó muy fuerte, y me susurró un "te quiero" en voz muy bajita y emocionada al oido.
Entonces, fue cuando estuve segura de la respuesta, porque otra vez las sentí...

IZAIA


