Sinceramente Marta, no me ha gustado tu comentario.
Para empezar, es cierto que durante mucho tiempo estuve con la duda del "qué hubiera pasado si" pero esa duda ya no tiene tanta fuerza, porque estoy harta, de esperar, de aguantar... Y quieras que no, es lo que tienen los desengaños. Pero por muy desengañada que esté con Petazeta, le quiero ya que le considero uno de mis mejores amigos, y no estoy sufriendo el Síndrome de Estocolmo, porque todo no han sido nubarrones, y guardo agradables recuerdos, conversaciones... Claro que siempre viene a la memoria "lo malo" para justificarnos.
Por otro lado, I. se esmera mucho por conquistarme cada día un poco más, y yo hacía tiempo que no vivía algo así, así que si me agobio será porque como dijo Salva, me siento empalagada, lo cual no quiere decir que él sea empalagoso, ni mucho menos.