Kit kat o Petazeta (1ª parte)
Todos tenemos en nuestra vida una historia digna de ser el tema central del guión de una telenovela...Pues bien, yo os voy a vontar la mía, cuyos protagonistas principales son Kitkat y Petazeta... Empezaré por orden de antiguedad, "porque yo cavalgo", digo, porque yo lo valgo, así que empiezo por Petazeta.
¿Habeis probado alguna vez los Petazeta?
Eran aquellos sobres (no sé si aún los siguen vendiendo) que estaban llenos de algo a saber el qué, y que ya solo con ver el dibujo del envoltorio, sabías que no debías probar, porque eras menor para meterte drogas, aunque estas valieran 10 pesetas... pero como todos hemos sido nenes y nenas que nos ha encantado lo prohibido y por aquellos entonces lo más rebeldes que podíamos aspirar a ser era cuando mamá y papá nos daban 5 duros de paga, y hacer con ellos lo que nos viniera en gana... ¿pues qué haciamos? Comprar Petazetas (veneno apto para niños y adultos).
Los Petazetas tenían la cualidad de hacerte sentir ganas de potar, porque sabían a rayos (porque yo estoy segura que el limón, la naranja, la cocacola y la fresa no sabían así ni mezclándolos), que los ojos te brillaran y te salieran de las órbitas como bien indicaba subliminalmente el monigote del envoltorio ("el caramelo que peta"), y que sintieras en tu boca, garganta y estómago (algunos también en el intestino) una sensación muy pero que muy "extrana".
Todos odiábamos el Petazeta no porque tuviéramos algo contra él, es más no éramos conscientes de ello...siempre renegábamos del sabor, pero acabábamos nuevamente en el kiosko con los 5 duros y pidiendo con una alegre sonrisa Petazeta, aunque luego nos entrara pirrilera...Nos gustaba a pesar de las consecuencias o de los malos tragos y sin una razón racional.
Total que esa sensación de alegria-amargura pero reincidencia es la que he tenido yo con el señorito P. (de ahí que le llame Petazeta) y la razón ilógica está claro que era el amor.
Pues bien, a lo que iba Petazeta ha sido durante muchos años el amor de mi vida, pero que no estaba en ella, bien porque quería y no podía, bien porque no quería y podía, bien porque me tenía ya tan harta que acabé mandándole a freir espárragos silvestres, ya que es tan campechano...
El caso es que por muchas veces que haya mandado a la mierda a Mister Petazeta (y mira que han sido muchas) nunca he sido capaz de olvidarme de él, ni de plantearme mi vida con él, aún sabiendo que lo nuestro no puede ser porque no es posible y lo que no es posible no hay posibilidades de que pueda dejar de ser imposible... Pero igual que es imposible que lo nuestro sea posible, ya os digo, igual de imposible es que yo me olvide de él, y lo peor, que él se olvide de mi...
Nuestro mayor problema siempre ha sido el tiempo y las coincidencias, "cuando uno si, otro no, y cuando otro si, uno no..." , siempre hemos pillado la misma carretera en direcciones contrarias, y lo peor es que cuando nos cruzamos, como no es el momento oportuno, tenemos una bronca... y así no hay manera de que tengamos el mismo destino.
Durante muchos años, a pesar de nuestros encontronazos, yo siempre olvidaba que me hacía sentir como una estúpida, 7y encontraba energías para seguir adelante. Pero el problema era que es imposible ver un edificio si los cimientos están ocultos, o peor aún es descubrir falsos pilares.
Petazeta nunca fue capaz de ser totalmente sincero conmigo, y a mi, que me huelo las mentiras a la legua, pues me dolía y crispaba el doble los nervios.
Siempre era ambiguo...y eso no solo desgasta, sino que acaba machacando, así que finalmente llegué a plantearme que tal vez no es que no se atreviera a decirme que me quería, sino que simplemente no lo hacía y yo me había acostumbrado a pensar que si. Total que hace un año y medio, más o menos, puse, con mucho dolor toda la distancia física y emocional que pude.
Continuará...
IZAIA

¿Habeis probado alguna vez los Petazeta?
Eran aquellos sobres (no sé si aún los siguen vendiendo) que estaban llenos de algo a saber el qué, y que ya solo con ver el dibujo del envoltorio, sabías que no debías probar, porque eras menor para meterte drogas, aunque estas valieran 10 pesetas... pero como todos hemos sido nenes y nenas que nos ha encantado lo prohibido y por aquellos entonces lo más rebeldes que podíamos aspirar a ser era cuando mamá y papá nos daban 5 duros de paga, y hacer con ellos lo que nos viniera en gana... ¿pues qué haciamos? Comprar Petazetas (veneno apto para niños y adultos).
Los Petazetas tenían la cualidad de hacerte sentir ganas de potar, porque sabían a rayos (porque yo estoy segura que el limón, la naranja, la cocacola y la fresa no sabían así ni mezclándolos), que los ojos te brillaran y te salieran de las órbitas como bien indicaba subliminalmente el monigote del envoltorio ("el caramelo que peta"), y que sintieras en tu boca, garganta y estómago (algunos también en el intestino) una sensación muy pero que muy "extrana".
Todos odiábamos el Petazeta no porque tuviéramos algo contra él, es más no éramos conscientes de ello...siempre renegábamos del sabor, pero acabábamos nuevamente en el kiosko con los 5 duros y pidiendo con una alegre sonrisa Petazeta, aunque luego nos entrara pirrilera...Nos gustaba a pesar de las consecuencias o de los malos tragos y sin una razón racional.
Total que esa sensación de alegria-amargura pero reincidencia es la que he tenido yo con el señorito P. (de ahí que le llame Petazeta) y la razón ilógica está claro que era el amor.
Pues bien, a lo que iba Petazeta ha sido durante muchos años el amor de mi vida, pero que no estaba en ella, bien porque quería y no podía, bien porque no quería y podía, bien porque me tenía ya tan harta que acabé mandándole a freir espárragos silvestres, ya que es tan campechano...
El caso es que por muchas veces que haya mandado a la mierda a Mister Petazeta (y mira que han sido muchas) nunca he sido capaz de olvidarme de él, ni de plantearme mi vida con él, aún sabiendo que lo nuestro no puede ser porque no es posible y lo que no es posible no hay posibilidades de que pueda dejar de ser imposible... Pero igual que es imposible que lo nuestro sea posible, ya os digo, igual de imposible es que yo me olvide de él, y lo peor, que él se olvide de mi...
Nuestro mayor problema siempre ha sido el tiempo y las coincidencias, "cuando uno si, otro no, y cuando otro si, uno no..." , siempre hemos pillado la misma carretera en direcciones contrarias, y lo peor es que cuando nos cruzamos, como no es el momento oportuno, tenemos una bronca... y así no hay manera de que tengamos el mismo destino.

Durante muchos años, a pesar de nuestros encontronazos, yo siempre olvidaba que me hacía sentir como una estúpida, 7y encontraba energías para seguir adelante. Pero el problema era que es imposible ver un edificio si los cimientos están ocultos, o peor aún es descubrir falsos pilares.
Petazeta nunca fue capaz de ser totalmente sincero conmigo, y a mi, que me huelo las mentiras a la legua, pues me dolía y crispaba el doble los nervios.
Siempre era ambiguo...y eso no solo desgasta, sino que acaba machacando, así que finalmente llegué a plantearme que tal vez no es que no se atreviera a decirme que me quería, sino que simplemente no lo hacía y yo me había acostumbrado a pensar que si. Total que hace un año y medio, más o menos, puse, con mucho dolor toda la distancia física y emocional que pude.
Continuará...
IZAIA

