Una vez, hace años, iba yo en un bus con la pierna escayolada. Podía ponerme unos pantalones anchos y parecía que la tenía normal. En una parada se subió gente entre ellos una señora mayor, a la que yo no dejé mi sitio porque iba realmente jodido con la pierna, a estas que una señora metomeentodo empieza hablar de la juventud y la mala educación, etc, etc. Me quedé mirandola y con las mismas me toqué, golpeándo con los nudillos la escayola, la paisana se quedó pálida y en el bus se creó un silencio ensordecedor...