Kiev (I): El viajecito
Buenos días!! ¿Qué tal amanecimos? Bueno veo que os estais animando al hecho de registraros, muchas gracias. Bueno solo queda rastrear a estos dos que llevarán premio.
Bueno al tema.Lo prometido es deuda y aquí somos cumplidores,
. Mi viaje a Kiev, fue... demasiado largo. Al menos a mi se me hizo larguísimo, y es que resulta que los aviones nunca salen ni embarcan a su hora, incluso aún cuando vuelven a retrasar la hora.
Primera parada: Dusseldorf.
Según bajé del avión, tuve que correr hasta la otra punta del aeropuerto, y con la lenua fuera una vez llegué a la zona de donde salía el otro avión. Como ya os he dicho, el avión se retrasó en su salida, y por tanto la hora con que se contaba para ir tranquilamente, se fulminó. Y si lo llego a saber voy tranquilamente, porque tuvimos que esperar again.
En ese pequeño espacio de tiempo intenté buscar una tienda que vendiera postalicas, porque muchos ya sabeis que las colecciono, pero nanai de la china.
Por fin nos montamos en el avión, y me tocó mi primera china (de mala suerte digo, porque menudo viajecito): me tocó sentarme al lado de 2 señores de estos que parecen faquires, con turbante en la cabeza, y que llevaba una pestecilla encima que no veais. Pero una es paciente, y aguanté como una javata las 2 horitas y pico de viaje.
Llegamos ya a Münich, y bueno, ésta si que fue la bomba. A la hora de embarcar, el avión aún no había llegado al aeropuerto, andaba por no sé dónde... una horita sentada en aquellas sillas. Vamos, se me quedó el culo como una tabla de plano de estar tanto tiempo sentada.
Por fin embarcamos, pero ya sentada en el avión, tuvimos que esperar otra hora sin que el avión hiciera nada. Nada! yo paciencia como nunca... si hay que esperar, que no hay cosa que más me rechine en esta vida, se espera una... ya habló el señor piloto, prometiendo que íbamos a despegar, pero aún así tuvimos que esperar otro ratito más, para que echasen sobre el avión una especie de liquidillo viscosillo y marrón, (como si fuera diarrea de elefante) para que no sé quedase congelado por los aires.
Antes de seguir poniéndome nerviosa, decidí dormirme o hacerme la dormida para no mirar más, porque como bien dice una amiga mía, me estaba epezando a ofuscar jajaj!.
Ja! Llegamos a Kiev. Bueeenooooooooooo....
Menuda bienvenida. Teniais que ver como van vestidos los de la aduana de allí: ellos con un gorro que parece militar ruso, las chicas con una miniminiminiminifaldita verde que te quiero verde, y unos tacones de finísima aguja y altísimos. Como tuvieran que echar a correr detras de alguno, se partían la crisma seguro, porque dudo que les entrenen con los tacones puestos.
En fin que no sabían inglés, y castellano menos aún, y no había hijo de madre que nos ayudara a entendernos con ellos. Llegamos a la zona de equipaje, y de 3 maletas, (la de mi padre, la de mi madre, y la mía) a que no adivinais cuál se perdió (y que aún no ha aparecido)........ ¡¡¡¡BINGO!!!! la mía como no. Pues otra vez, imposible de entendernos con ellos para hacer la reclamación de la misma, y mi madre queriendo ayudarme a explicarme la pobre, hablaba en castellano, sílaba por sílaba y gritando, como si así la fueran a entender mejor que a mi, ¡¡TODO UN SHOW!!
Pues aquí termina el ralato de la parte de mi viaje, alcanzando el hotel, que es lo mejor que puedo contar de mi viaje, pero vayamos por partes. Mañana más y mejor....
IZAIA
Bueno al tema.Lo prometido es deuda y aquí somos cumplidores,
. Mi viaje a Kiev, fue... demasiado largo. Al menos a mi se me hizo larguísimo, y es que resulta que los aviones nunca salen ni embarcan a su hora, incluso aún cuando vuelven a retrasar la hora.
Primera parada: Dusseldorf.
Según bajé del avión, tuve que correr hasta la otra punta del aeropuerto, y con la lenua fuera una vez llegué a la zona de donde salía el otro avión. Como ya os he dicho, el avión se retrasó en su salida, y por tanto la hora con que se contaba para ir tranquilamente, se fulminó. Y si lo llego a saber voy tranquilamente, porque tuvimos que esperar again.
En ese pequeño espacio de tiempo intenté buscar una tienda que vendiera postalicas, porque muchos ya sabeis que las colecciono, pero nanai de la china.

Por fin nos montamos en el avión, y me tocó mi primera china (de mala suerte digo, porque menudo viajecito): me tocó sentarme al lado de 2 señores de estos que parecen faquires, con turbante en la cabeza, y que llevaba una pestecilla encima que no veais. Pero una es paciente, y aguanté como una javata las 2 horitas y pico de viaje.
Llegamos ya a Münich, y bueno, ésta si que fue la bomba. A la hora de embarcar, el avión aún no había llegado al aeropuerto, andaba por no sé dónde... una horita sentada en aquellas sillas. Vamos, se me quedó el culo como una tabla de plano de estar tanto tiempo sentada.
Por fin embarcamos, pero ya sentada en el avión, tuvimos que esperar otra hora sin que el avión hiciera nada. Nada! yo paciencia como nunca... si hay que esperar, que no hay cosa que más me rechine en esta vida, se espera una... ya habló el señor piloto, prometiendo que íbamos a despegar, pero aún así tuvimos que esperar otro ratito más, para que echasen sobre el avión una especie de liquidillo viscosillo y marrón, (como si fuera diarrea de elefante) para que no sé quedase congelado por los aires.
Antes de seguir poniéndome nerviosa, decidí dormirme o hacerme la dormida para no mirar más, porque como bien dice una amiga mía, me estaba epezando a ofuscar jajaj!.
Ja! Llegamos a Kiev. Bueeenooooooooooo....
Menuda bienvenida. Teniais que ver como van vestidos los de la aduana de allí: ellos con un gorro que parece militar ruso, las chicas con una miniminiminiminifaldita verde que te quiero verde, y unos tacones de finísima aguja y altísimos. Como tuvieran que echar a correr detras de alguno, se partían la crisma seguro, porque dudo que les entrenen con los tacones puestos.
En fin que no sabían inglés, y castellano menos aún, y no había hijo de madre que nos ayudara a entendernos con ellos. Llegamos a la zona de equipaje, y de 3 maletas, (la de mi padre, la de mi madre, y la mía) a que no adivinais cuál se perdió (y que aún no ha aparecido)........ ¡¡¡¡BINGO!!!! la mía como no. Pues otra vez, imposible de entendernos con ellos para hacer la reclamación de la misma, y mi madre queriendo ayudarme a explicarme la pobre, hablaba en castellano, sílaba por sílaba y gritando, como si así la fueran a entender mejor que a mi, ¡¡TODO UN SHOW!!
Pues aquí termina el ralato de la parte de mi viaje, alcanzando el hotel, que es lo mejor que puedo contar de mi viaje, pero vayamos por partes. Mañana más y mejor....
IZAIA

