Hoy os voy a relatar una rutina en mi vida, pero que para nada es rutinaria, porque cada día me sorprende de una manera. Os cuento...
Con los autobuses y autobuseros creo que me ha pasado si no es todo, casi. Desde pinchársenos una rueda, que nos ardiera el motor, o que el tío no tuviera licencia de conductor (lo detuvo la G.C). Y a pesar de los pesares, y de la mala leche que se gastan algunos, que más que mala leche, es poca educación, los sigo utilizando.
Al menos algo bueno saco siempre de todas estas aventuras: conozco mazo peña, ya sea bien para reirme de la situación, para quejarme, o para jugar a las cartas mientras esperamos que alguien se acuerde de que nos tiene que venir a recoger porque estamos tirados en la cuneta de culomundo...
En fin Serafin, ya terminé con este posting (Como me patina jajaja!)