lunes, 15 de agosto de 2005

Historia con premio

Bueno, hoy me levanté tempranito, y me puse a buscar cosillas por la red, y me encontré la siguiente historieta, que no se si será verdad o mentira, pero bueno, que espero que os entretenga (decidme si la creeis o no ya de paso).


Os cuento primeramente. resulta que en una estación de radio canadiense, daban un gran premio a aquella persona que contara una historia supuestamente verdadera, que le hubiese sucedido y la hubiese puesto en una situación embarazosa, de aquéllas que le dan ganas a cualquiera de tirare de un quinto piso. Y ésta fue la historia que ganó:


"... Tenía consulta con el ginecólogo esa semana, pero quedaron en llamarme para confirmarme el día y la hora de la consulta.
Temprano recibo la llamada de la telefonista del Consultorio informándome que mi consulta era para ese mismo día a las 9:30 de la mañana. Acababa de desayunar y eran las 8:45.

Entré en pánico, no tenía ni un minuto para perder. Yo tengo mucho cuidado con mi higiene íntima, principalmente si voy al ginecólogo, pero esta vez ni siquiera me daba tiempo para darme una ducha.

Subí las escaleras corriendo, me quité el pijama, agarré una toallita lavada y doblada que estaba encima del borde de la bañera, la desdoblé, la mojé pasándola después con todo cuidado por mis partes para tener la seguridad de que quedaría lo más
limpio posible. Tiré la toallita en el canasto de ropa sucia, me vestí y volé para el consultorio.

Llevaba pocos minutos en la sala de espera cuando me llamaron para hacerme el examen.

Como ya sé el procedimiento, me senté sin ayuda en el borde de
la camilla e intenté imaginarme muy lejos de allí, en un lugar como el Caribe.

Me quedé muy sorprendida cuando el médico me dijo: "Oh la la!!! Parece que hizo un esfuerzo extra para estar más guapa!"

No recibí muy bien el cumplido, pero no respondí.
Me fui a casa tranquila y el resto del día se desenvolvió normalmente: limpie la casa, cociné, tuve tiempo de leer una revista, etc.

Después de la escuela mi hija de 6 años me gritó desde el baño:

- "Mama! ¿Dónde está mi toallita?
- Le grité que sacara una limpia del armario. Cuando me respondió, juro que lo que me pasó por la cabeza, fue desaparecer de la faz de la tierra. El comentario del médico de por sí martillaba en mi cabeza sin descanso y mi hija me dice:

- "No mama, yo no quiero una toallita del armario; quiero aquélla que estaba doblada en el borde de la bañera. Fue en ésa en la que dejé todas mis brillantinas y las estrellitas doradas y plateadas para jugar!!"


Bueno !! Qué os pareció? Yo no sé si creérme la historia o no, pero bueno, tiene su gracia (siempre que le pase a otra)Muchas risas

IZAIA

Comentarios

Añadir un comentario

Autor: Invitado
Fecha: lunes, 15 de agosto de 2005
Hora: 12:05

Seguramente divertido Sonrisa Verdad o no? Hmmmmm...
Menos mal que no fuera la toalla de limpiar el suelo Muchas risas
Marc
Autor: Invitado
Fecha: martes, 16 de agosto de 2005
Hora: 0:37

hola simpática...
Voy a estrenarme con una breve aportación...
A mi no me parece que sea como para querer desaparecer de la faz de la tierra,es mas ya le gustaria al ginecólogo que todas sus pacientes fueran tan bien maquilladas...para mi puede ser verdad trankilamente.
Autor: Izaia
Fecha: lunes, 22 de agosto de 2005
Hora: 1:58

Pues yo sinceramente, no diría que no es verdad,porque visto que a mi ya me suelen pasar cosas de lo más imposibles, por qué no? Eso si, a mi me pasa eso, y me cambio de ginecólogo, de teléfono, y evito acercarme a las proximidades de donde tenía ubicada la consultaMuchas risas

IZAIA